TRASTORNO DEL APRENDIZAJE.
Trastorno
por déficit de atención con o sin hiperactividad.
Los estudiantes
con trastornos de atención (TDA-H) suelen presentar dificultades en mantener la
atención, que pueden ir asociadas con hiperactividad e impulsividad. Esto tiene
consecuencias en el aprendizaje y, según la persona, pueden darse las
siguientes situaciones: abandonan las actividades antes de acabarlas, las hacen
muy rápido porque se cansan o, por el contrario, trabajan a un ritmo más lento.
Las necesidades
de los estudiantes con TDA están directamente relacionadas con las metodologías
y las actividades que utilice el docente. Algunas recomendaciones para el profesorado
con este tipo de estudiantes son:
Accesibilidad
a la comunicación y socialización.
Facilitar el
trabajo en grupo para que desarrolle sus competencias de socialización.
Adaptaciones
curriculares: contenidos, metodología y evaluación.
Se
recomienda ayudar al estudiante a mantener una agenda actualizada para que pueda
organizarse las tareas.
Situar
a los estudiantes con TDA cerca del profesor, para que pueda mantener contacto
visual.
Facilitar
siempre las instrucciones por escrito antes de iniciar una actividad, así, si en
algún momento el estudiante se desconcentra, las podrá consultar.
Diseñar
actividades de aprendizaje activo para que se pueda mantener estimulado y para
promover su aprendizaje, ya que las probabilidades de que retenga algo en una
actitud pasiva son relativamente bajas.
A
ser posible, dividir las actividades en tareas más breves, lo cual le permitirá
alcanzar resultados de forma más inmediata.
Ofrecerle
la posibilidad de hacer pruebas orales, o combinar pruebas orales con pruebas
escritas, así como hacer pruebas más breves pero a menudo. Alternar preguntas
de diferente tipo en los exámenes.
Utilizar
el refuerzo positivo para promover los logros.
Trastorno del desarrollo.
Los estudiantes
con este tipo de trastorno presentan dificultades para seguir las normas
sociales establecidas. Suelen tener dificultades relacionadas con la expresión
y comprensión de la comunicación no verbal. Aunque los estudiantes con síndrome
de Asperger tienen un lenguaje verbal adecuado, suelen captar la información de
forma literal por lo que presentan dificultades para la comprensión de la
ironía, el sarcasmo, los juegos de palabras, las metáforas, las bromas… Además,
presentan un lenguaje verbal idiosincrático. Por otra parte, suelen presentar
limitaciones en la organización y planificación de las actividades y su
capacidad de atención puede estar distorsionada (pueden pasar mucho tiempo
prestando atención en alguna cosa que les llame la atención, sin embargo tienen
graves dificultades para centrarse en otros aspectos quizás más relevantes).
Les resulta difícil establecer mecanismos de empatía y, a menudo, no consiguen
controlar sus emociones. Algunos experimentan dificultades en el control y coordinación
de las destrezas motoras.
Las
recomendaciones para el profesorado de estudiantes con trastorno general del
desarrollo están relacionadas con los siguientes aspectos:
Accesibilidad a la comunicación y
socialización.
Es
conveniente mostrarles pautas para manejar el entorno.
Ser
comprensible con el uso del lenguaje sarcástico y con doble sentido, ya que va
tener dificultades para comprenderlo.
Es
conveniente el trabajo en equipo para fomentar la socialización, teniendo en
cuenta que en el grupo haya algún estudiante con el que se sienta bien.
Se
recomienda verbalizar las acciones a realizar, ya que esto facilita la
anticipación.
Al
dirigirnos a un estudiante con este tipo de trastorno, deberíamos utilizar un
lenguaje ligado a la realidad.
Dada
que es su área de desarrollo con mayores dificultades, se aconseja reforzar sus
logros con el objetivo de que se sienta motivado.
Es
beneficioso el uso de un tono calmado y positivo.
Accesibilidad a la información.
El
acceso a la información debería ser simple y muy pautado.
Evitar
el uso de la escritura y utilizar la tecnología.
Accesibilidad a los espacios.
Aunque no suelen
tener graves dificultades motoras, se aconseja no realizar actividades en
espacios reducidos, con movilidad reducida.
Adaptaciones curriculares: contenidos,
metodología y evaluación.
Con este tipo de
estudiantes se recomienda seguir una rutina para proporcionarles seguridad.
También se debería usar un cronograma de actividades, para que puedan anticipar
las rutinas y que las actividades sean predecibles.
Hay
que respetar su ritmo de trabajo, evitando las prisas, en caso contrario podemos
provocarles ansiedad.
Realizar
actividades reales o que simulen lo máximo posible la realidad, ya que tienen
dificultades en hacer abstracciones. En este sentido, el uso de apoyos visuales
puede ser beneficioso.
Se
recomienda crear una agenda equilibrada de actividades.
Es
adecuado anticipar los cambios que se van a producir.
Dar
un tiempo mayor para la realización de exámenes escritos y, a ser posible
utilizando el ordenador.
En
algunos casos es aconsejable reducir los requisitos en las actividades e
incluso en los contenidos, incorporando las preferencias temáticas del
estudiante.
Negociar
diversas opciones de actividades.
Sería
aconsejable tener tutorías individuales con cierta asiduidad.

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