miércoles, 1 de junio de 2016

TRANSTORNO DEL APRENDIZAJE.

TRASTORNO DEL APRENDIZAJE.

Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad.
Los estudiantes con trastornos de atención (TDA-H) suelen presentar dificultades en mantener la atención, que pueden ir asociadas con hiperactividad e impulsividad. Esto tiene consecuencias en el aprendizaje y, según la persona, pueden darse las siguientes situaciones: abandonan las actividades antes de acabarlas, las hacen muy rápido porque se cansan o, por el contrario, trabajan a un ritmo más lento.
Las necesidades de los estudiantes con TDA están directamente relacionadas con las metodologías y las actividades que utilice el docente. Algunas recomendaciones para el profesorado con este tipo de estudiantes son:
Accesibilidad a la comunicación y socialización.
Facilitar el trabajo en grupo para que desarrolle sus competencias de socialización.
Adaptaciones curriculares: contenidos, metodología y evaluación.
Se recomienda ayudar al estudiante a mantener una agenda actualizada para que pueda organizarse las tareas.
Situar a los estudiantes con TDA cerca del profesor, para que pueda mantener contacto visual.
Facilitar siempre las instrucciones por escrito antes de iniciar una actividad, así, si en algún momento el estudiante se desconcentra, las podrá consultar.
Diseñar actividades de aprendizaje activo para que se pueda mantener estimulado y para promover su aprendizaje, ya que las probabilidades de que retenga algo en una actitud pasiva son relativamente bajas.
A ser posible, dividir las actividades en tareas más breves, lo cual le permitirá alcanzar resultados de forma más inmediata.
Ofrecerle la posibilidad de hacer pruebas orales, o combinar pruebas orales con pruebas escritas, así como hacer pruebas más breves pero a menudo. Alternar preguntas de diferente tipo en los exámenes.
Utilizar el refuerzo positivo para promover los logros.

Trastorno del desarrollo.
Los estudiantes con este tipo de trastorno presentan dificultades para seguir las normas sociales establecidas. Suelen tener dificultades relacionadas con la expresión y comprensión de la comunicación no verbal. Aunque los estudiantes con síndrome de Asperger tienen un lenguaje verbal adecuado, suelen captar la información de forma literal por lo que presentan dificultades para la comprensión de la ironía, el sarcasmo, los juegos de palabras, las metáforas, las bromas… Además, presentan un lenguaje verbal idiosincrático. Por otra parte, suelen presentar limitaciones en la organización y planificación de las actividades y su capacidad de atención puede estar distorsionada (pueden pasar mucho tiempo prestando atención en alguna cosa que les llame la atención, sin embargo tienen graves dificultades para centrarse en otros aspectos quizás más relevantes). Les resulta difícil establecer mecanismos de empatía y, a menudo, no consiguen controlar sus emociones. Algunos experimentan dificultades en el control y coordinación de las destrezas motoras.
Las recomendaciones para el profesorado de estudiantes con trastorno general del desarrollo están relacionadas con los siguientes aspectos:
Accesibilidad a la comunicación y socialización.
Es conveniente mostrarles pautas para manejar el entorno.
Ser comprensible con el uso del lenguaje sarcástico y con doble sentido, ya que va tener dificultades para comprenderlo.
Es conveniente el trabajo en equipo para fomentar la socialización, teniendo en cuenta que en el grupo haya algún estudiante con el que se sienta bien.
Se recomienda verbalizar las acciones a realizar, ya que esto facilita la anticipación.
Al dirigirnos a un estudiante con este tipo de trastorno, deberíamos utilizar un lenguaje ligado a la realidad.
Dada que es su área de desarrollo con mayores dificultades, se aconseja reforzar sus logros con el objetivo de que se sienta motivado.
Es beneficioso el uso de un tono calmado y positivo.

Accesibilidad a la información.
El acceso a la información debería ser simple y muy pautado.
Evitar el uso de la escritura y utilizar la tecnología.

Accesibilidad a los espacios.
Aunque no suelen tener graves dificultades motoras, se aconseja no realizar actividades en espacios reducidos, con movilidad reducida.
Adaptaciones curriculares: contenidos, metodología y evaluación.
Con este tipo de estudiantes se recomienda seguir una rutina para proporcionarles seguridad. También se debería usar un cronograma de actividades, para que puedan anticipar las rutinas y que las actividades sean predecibles.
Hay que respetar su ritmo de trabajo, evitando las prisas, en caso contrario podemos provocarles ansiedad.
Realizar actividades reales o que simulen lo máximo posible la realidad, ya que tienen dificultades en hacer abstracciones. En este sentido, el uso de apoyos visuales puede ser beneficioso.
Se recomienda crear una agenda equilibrada de actividades.
Es adecuado anticipar los cambios que se van a producir.
Dar un tiempo mayor para la realización de exámenes escritos y, a ser posible utilizando el ordenador.
En algunos casos es aconsejable reducir los requisitos en las actividades e incluso en los contenidos, incorporando las preferencias temáticas del estudiante.
Negociar diversas opciones de actividades.
Sería aconsejable tener tutorías individuales con cierta asiduidad.  

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