jueves, 2 de junio de 2016

EL RETO DE LA UNIVERSIDAD INCLUSIVA

EL   RETO   DE   LA   UNIVERSIDAD   INCLUSIVA

El contexto globalizador y cambiante en que nos encontramos requiere nuevas formas de enseñanza y aprendizaje coherentes con la realidad y las demandas formativas que ésta genera. Toma importancia, en este contexto, la adquisición de competencias para la resolución de problemas profesionales y personales planteados en la cotidianeidad. La universidad, atenta a esta realidad, refuerza así un modelo formativo en que la interacción con el estudiante, su trabajo autónomo y la comunicación bidireccional cobran relevancia. 

Detrás de este planteamiento se revitaliza la idea de que las acciones orientadoras y tutoriales, siempre presentes, constituyen también un aspecto de la formación integral de los estudiantes. Se entiende que orientar es ampliar el marco de experiencias, intereses, expectativas y oportunidades, promoviendo que los estudiantes desarrollen las capacidades apropiadas para integrarse y rentabilizar  los estudios universitarios y para proyectarse hacia la integración social y profesional. 

Las universidades del estado han ido desarrollando, desde la perspectiva señalada y en los últimos años, un conjunto variado de acciones tutoriales: orientación sobre la elección de los estudios y su acceso, el proceso de matriculación y la elección de itinerarios curriculares, el soporte a los estudios, la ayuda para facilitar la inserción laboral y la posible continuidad de los estudios en postgrado, por ejemplo. En ocasiones, las funciones tutoriales incluyen el desarrollo personal y humano del estudiante como parte de la educación para la carrera. Se procura traspasar así la acción tutorial limitada a la resolución de dudas sobre contenidos y asignaturas que durante mucho tiempo ha prevalecido en nuestro sistema universitario. Paralelamente, se promueven la realización de planes de tutoría que, aprovechando las sinergias existentes, permitan sistematizar el conjunto de opciones que los centros universitarios adoptan en apoyo al progreso y éxito académico de sus estudiantes.
La extensión de la preocupación y apoyo al estudiante también ha llegado a personas y colectivos que precisan de una atención especial por sus características, desarrollando normativa al respecto. Así, la Ley, Orgánica de Universidades, así como los Estatutos de prácticamente la totalidad de las universidades públicas, incluye varios preceptos sobre el proceso de inclusión en contextos universitarios, específicamente para aquellos estudiantes con discapacidad. Entre ellos se encuentra el reconocimiento del derecho del alumnado con discapacidad a la igualdad de oportunidades y no discriminación por razón de discapacidad, y el establecimiento por parte de las universidades de medidas de acción positiva. Asimismo, algunos Estatutos establecen la puesta en marcha de Unidades de atención a los estudiantes con discapacidad, o de servicios específicos para este colectivo (asistencia social, inserción laboral, asesoramiento, orientación, tutorización, interpretación en lengua de signos, voluntariado, etc.). Además, existen estatutos y reglamentos universitarios que establecen medidas de adaptación curricular, sobre todo en lo que se refiere al tiempo y el formato de los exámenes, así como de apoyo en el ámbito de la docencia y la evaluación. Algunas universidades crearon incluso una comisión para llevarlas a cabo. 

La orientación y tutoría se enfrenta, en este contexto, a dos problemas principales como son la delimitación de los colectivos a los que debe atender y la concreción de la filosofía que se ha de aplicar. 
Entendemos la discapacidad desde la perspectiva que considera la (OMS y OPS, 2001). Como término genérico, la discapacidad incluye deficiencias de las funciones y estructuras corporales (antes identificadas como deficiencias), limitaciones en la actividad habitual (antes identificadas como discapacidades) y restricciones en la participación social posible (antes identificadas como minusvalías), indicando los aspectos negativos de la integración entre el individuo (condición de salud) y sus factores contextuales (factores ambientales y personales).
Las personas con discapacidad (diversidad funcional, para algunos estudiosos) se identificarían así con las que poseyendo una o más deficiencias de tipo físico, mental, psíquica o sensorial, sea con carácter temporal o permanente, ven restringida o impedida su participación plena y efectiva, con igualdad de condiciones que las demás personas y en la sociedad con la que se relacionan, como consecuencia de la interacción con diversas barreras presentes en el entorno. Bajo esa denominación entran, por tanto, variedad de posibilidades.

Más recientemente, la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad reconoce que la discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás” (ONU, 2006).

La atención a las personas con discapacidad en contextos formativos se relaciona con la consideración de las necesidades educativas específicas que precisan. Estas guardan relación con una concepción del aprendizaje entendido como un proceso constructivo que se desarrolla en la interacción de la persona con el medio. Se refieren a los apoyos y recursos extraordinarios que algunos estudiantes con discapacidad precisan para asegurar su proceso académico y obtener experiencias apropiadas y que permitan un aprendizaje significativo. Su consideración y aplicación nos permiten avanzar en diseños universales para el aprendizaje (respetuosos con los principios de equidad, flexibilidad, información y accesibilidad, entre otros) y en el desarrollo de instituciones inclusivas.

Conseguir los propósitos mencionados no es fácil, pero si plantearle como un reto que progresivamente puede ser superable. La opción es importante y, por lo mismo, debe ser abierta a todos los estudiantes y a todas las posibilidades. Supone, además, considerar y hablar de la responsabilidad del profesor (que debe ser receptivo) y del alumno (que debe ser proactivo, dando a conocer sus necesidades, solicitando servicios, o reclamando todo lo que precise), de la manera como lo comunica el estudiante con discapacidad, de la manera como el estudiante percibe y siente la relación de ayuda, que puede exigir, a veces, la mediación, y de trabajar desde la normalidad. Hay que considerar, también, los problemas operativos que el proceso de orientación exige y los derivados de una organización que fragmenta mucho el currículum formativo o que dificulta la coordinación al intervenir muchos profesores en una misma asignatura, por ejemplo.
Progresivamente, se trata de superar la universidad segregadora y avanzar en la línea de la integración y en el reto de la inclusión. La universidad inclusiva piensa en todas y cada una de las personas que con ella se relacionan y toma medidas para que esas relaciones no queden afectadas por las características de las personas. De hecho, hace realidad en el día al día la accesibilidad universal en situaciones concretas y sencillas (formularios de matrícula, accesibilidad informática...) y la extiende a todo tipo de vulnerabilidad, evitando la frágil frontera entre algunos tipos de diversidad y los inicios de la marginalidad. 

Objetivos del PATdis
La presente guía tiene como finalidad servir de apoyo a los agentes implicados en la orientación de los estudiantes universitarios con discapacidad. Se trata de proporcionar pautas claras de actuación a los distintos agentes implicados en el proceso formativo de los estudiantes con discapacidad, con el fin de garantizar que los estudiantes con discapacidad puedan seguir sus estudios universitarios en igualdad de condiciones que el resto de estudiantes. Su mayor logro sería ayudar a optimizar el proceso de aprendizaje del estudiante con discapacidad, potenciar su autonomía personal y facilitar la maduración de su proyecto personal y profesional. Paralelamente, busca favorecer prácticas inclusivas en la universidad y en las actividades internas y externas vinculadas con los estudios universitarios.

Más específicamente, los objetivos que pretende son:
Proporcionar pautas generales de atención y apoyo para personas que presentan necesidades educativas específicas asociadas a discapacidad.
Impulsar la actividad de centros y titulaciones dirigida a sistematizar la atención a estudiantes con discapacidad.
Proporcionar herramientas que permitan la elaboración de planes tutoriales para estudiantes con discapacidad en las distintas facultades.

A través del PATdis se busca favorecer los objetivos formativos vinculados a la tutoría universitaria, que se pueden concretar en:

Conocer, valorar y responder a las necesidades individuales de los estudiantes con discapacidad en un contexto universitario.
Orientar de manera personalizada al estudiante con discapacidad en el proceso de formación universitaria.
Ayudar en la búsqueda de soluciones a las posibles dificultades académicas y personales  vinculadas a la formación universitaria.

Situados los propósitos en el contexto de una universidad inclusiva, el reto está en hacer efectivas y eficientes las actuaciones que se promuevan. También en proporcionar una herramienta útil y fácil de utilizar que sirva como primer referente para los procesos de atención de los estudiantes con discapacidad. 

Destinatarios Del PATdis
Los destinatarios directos son:

Las instituciones universitarias (universidades, centros de educación superior) y, más concretamente, los servicios establecidos de acompañamiento y ayuda al estudiante.
Los gestores universitarios vinculados a la atención de estudiantes universitarios con discapacidad, particularmente, los responsables de facultades (tutores de estudiantes con discapacidad), los coordinadores de titulación y los gestores de programas establecidos de atención a estudiantes universitarios con discapacidad.
Las personas relacionadas directamente con estudiantes universitarios con discapacidad, normalmente, profesorado, personal de administración y servicios, y el resto de estudiantes.

Pueden también tener interés en el contenido de la Guía de Recomendaciones y en las propuestas que contiene, todo el personal de la universidad identificado con la construcción de una universidad más inclusiva, instituciones y profesorado de enseñanza secundaria que busca una transición secundaria-universidad de calidad y expertos en temas de diversidad e inclusión educativa.
Se trata, por tanto, de una propuesta de interés informativo, formativo e institucional, que puede ayudar a la inclusión efectiva de todos los estudiantes, a la sensibilización de la población universitaria sobre la problemática de los que tienen una discapacidad y a una mayor consciencia de normalidad para algunos universitarios con discapacidad. 

Formas  de  utilización  del  PATdis
El PATdis ha de servir a los objetivos establecidos; sin embargo, las formas de utilización pueden ser diversas, en función de las prioridades que se establezcan y de la naturaleza del contexto de actuación. En cualquier caso, partiremos siempre de su concreción para una universidad o centro de educación superior determinado.

Este documento debe ser interpretado como una guía a adaptar en planes de acción tutorial para estudiantes con discapacidad específicos en función de las características y necesidades de  centros universitarios y titulaciones. También puede ser de interés su utilización por las unidades o servicios de atención a las personas con discapacidad. Asimismo pueden derivarse de ellas concreciones, como puedan ser, a modo de ejemplo: un decálogo para el personal (directivos, profesorado o estudiantes), protocolos de actuación para servicios o personas, listas de control sobre procesos de orientación y tutoría o un modelo de evaluación del sistema de calidad de la atención a los estudiantes con discapacidad.
                                                   
Las reflexiones desarrolladas en este documento pueden servir para diseñar:

Acciones informativas, dirigidas tanto a la sensibilización e información de los colectivos implicados como a toda la comunidad universitaria. La difusión de dichas acciones en los procesos de captación y matriculación de los estudiantes pueden servir a tales propósitos.
Acciones formativas sobre metodologías inclusivas y accesibilidad de los materiales de aprendizaje.
Acciones institucionales, relacionadas con la defensa de los derechos y deberes de las personas, el fomento de una universidad inclusiva, el desarrollo de unidades o servicios de atención al estudiante con discapacidad.

En cualquier caso, se trata de considerar el PATdis como: a) un medio para promover e impulsar la atención de estudiantes con discapacidad; b) un instrumento para sensibilizar e implicar a todos en el desarrollo de la universidad inclusiva, lo que exige concreciones adecuadas a los contextos concretos y que cuenten con la participación de los agentes implicados; c) un producto que incide en los aspectos positivos, reforzando las buenas conductas y evitando visiones exclusivamente centradas en el cumplimiento de la legislación vigente; d) una propuesta que busca su aceptación y aplicación de una manera voluntaria, partiendo del convencimiento de su necesidad e importancia; y e) una aplicación que considera tan importante el contenido como las formas, cómo se concreta y cómo se aplica, resaltando de nuevo el valor de la participación y de la formación y difusión permanentes.


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