EL RETO DE LA UNIVERSIDAD INCLUSIVA
El
contexto globalizador y cambiante en que nos encontramos requiere nuevas formas
de enseñanza y aprendizaje coherentes con la realidad y las demandas formativas
que ésta genera. Toma importancia, en este contexto, la adquisición de
competencias para la resolución de problemas profesionales y personales
planteados en la cotidianeidad. La universidad, atenta a esta realidad,
refuerza así un modelo formativo en que la interacción con el estudiante, su
trabajo autónomo y la comunicación bidireccional cobran relevancia.
Detrás
de este planteamiento se revitaliza la idea de que las acciones orientadoras y
tutoriales, siempre presentes, constituyen también un aspecto de la formación
integral de los estudiantes. Se entiende que orientar es ampliar el marco de
experiencias, intereses, expectativas y oportunidades, promoviendo que los
estudiantes desarrollen las capacidades apropiadas para integrarse y
rentabilizar los estudios universitarios
y para proyectarse hacia la integración social y profesional.
Las
universidades del estado han ido desarrollando, desde la perspectiva señalada y
en los últimos años, un conjunto variado de acciones tutoriales: orientación
sobre la elección de los estudios y su acceso, el proceso de matriculación y la
elección de itinerarios curriculares, el soporte a los estudios, la ayuda para
facilitar la inserción laboral y la posible continuidad de los estudios en
postgrado, por ejemplo. En ocasiones, las funciones tutoriales incluyen el
desarrollo personal y humano del estudiante como parte de la educación para la
carrera. Se procura traspasar así la acción tutorial limitada a la resolución
de dudas sobre contenidos y asignaturas que durante mucho tiempo ha prevalecido
en nuestro sistema universitario. Paralelamente, se promueven la realización de
planes de tutoría que, aprovechando las sinergias existentes, permitan
sistematizar el conjunto de opciones que los centros universitarios adoptan en
apoyo al progreso y éxito académico de sus estudiantes.
La
extensión de la preocupación y apoyo al estudiante también ha llegado a
personas y colectivos que precisan de una atención especial por sus
características, desarrollando normativa al respecto. Así, la Ley, Orgánica de
Universidades, así como los Estatutos de prácticamente la totalidad de las universidades
públicas, incluye varios preceptos sobre el proceso de inclusión en contextos
universitarios, específicamente para aquellos estudiantes con discapacidad.
Entre ellos se encuentra el reconocimiento del derecho del alumnado con
discapacidad a la igualdad de oportunidades y no discriminación por razón de
discapacidad, y el establecimiento por parte de las universidades de medidas de
acción positiva. Asimismo, algunos Estatutos establecen la puesta en marcha de
Unidades de atención a los estudiantes con discapacidad, o de servicios
específicos para este colectivo (asistencia social, inserción laboral,
asesoramiento, orientación, tutorización, interpretación en lengua de signos,
voluntariado, etc.). Además, existen estatutos y reglamentos universitarios que
establecen medidas de adaptación curricular, sobre todo en lo que se refiere al
tiempo y el formato de los exámenes, así como de apoyo en el ámbito de la
docencia y la evaluación. Algunas universidades crearon incluso una comisión
para llevarlas a cabo.
La
orientación y tutoría se enfrenta, en este contexto, a dos problemas
principales como son la delimitación de los colectivos a los que debe atender y
la concreción de la filosofía que se ha de aplicar.
Entendemos
la discapacidad desde la perspectiva que considera la (OMS y OPS, 2001). Como
término genérico, la discapacidad incluye deficiencias de las funciones y
estructuras corporales (antes identificadas como deficiencias), limitaciones en
la actividad habitual (antes identificadas como discapacidades) y restricciones
en la participación social posible (antes identificadas como minusvalías),
indicando los aspectos negativos de la integración entre el individuo
(condición de salud) y sus factores contextuales (factores ambientales y
personales).
Las
personas con discapacidad (diversidad funcional, para algunos estudiosos) se
identificarían así con las que poseyendo una o más deficiencias de tipo físico,
mental, psíquica o sensorial, sea con carácter temporal o permanente, ven
restringida o impedida su participación plena y efectiva, con igualdad de
condiciones que las demás personas y en la sociedad con la que se relacionan,
como consecuencia de la interacción con diversas barreras presentes en el
entorno. Bajo esa denominación entran, por tanto, variedad de posibilidades.
Más
recientemente, la convención sobre los derechos de las personas con
discapacidad reconoce que la discapacidad es un concepto que evoluciona y que
resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras
debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva
en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás” (ONU, 2006).
La
atención a las personas con discapacidad en contextos formativos se relaciona
con la consideración de las necesidades educativas específicas que precisan.
Estas guardan relación con una concepción del aprendizaje entendido como un
proceso constructivo que se desarrolla en la interacción de la persona con el
medio. Se refieren a los apoyos y recursos extraordinarios que algunos
estudiantes con discapacidad precisan para asegurar su proceso académico y
obtener experiencias apropiadas y que permitan un aprendizaje significativo. Su
consideración y aplicación nos permiten avanzar en diseños universales para el
aprendizaje (respetuosos con los principios de equidad, flexibilidad,
información y accesibilidad, entre otros) y en el desarrollo de instituciones
inclusivas.
Conseguir
los propósitos mencionados no es fácil, pero si plantearle como un reto que
progresivamente puede ser superable. La opción es importante y, por lo mismo,
debe ser abierta a todos los estudiantes y a todas las posibilidades. Supone,
además, considerar y hablar de la responsabilidad del profesor (que debe ser
receptivo) y del alumno (que debe ser proactivo, dando a conocer sus
necesidades, solicitando servicios, o reclamando todo lo que precise), de la
manera como lo comunica el estudiante con discapacidad, de la manera como el
estudiante percibe y siente la relación de ayuda, que puede exigir, a veces, la
mediación, y de trabajar desde la normalidad. Hay que considerar, también, los
problemas operativos que el proceso de orientación exige y los derivados de una
organización que fragmenta mucho el currículum formativo o que dificulta la
coordinación al intervenir muchos profesores en una misma asignatura, por
ejemplo.
Progresivamente,
se trata de superar la universidad segregadora y avanzar en la línea de la
integración y en el reto de la inclusión. La universidad inclusiva piensa en
todas y cada una de las personas que con ella se relacionan y toma medidas para
que esas relaciones no queden afectadas por las características de las
personas. De hecho, hace realidad en el día al día la accesibilidad universal
en situaciones concretas y sencillas (formularios de matrícula, accesibilidad
informática...) y la extiende a todo tipo de vulnerabilidad, evitando la frágil
frontera entre algunos tipos de diversidad y los inicios de la
marginalidad.
Objetivos del PATdis
La
presente guía tiene como finalidad servir de apoyo a los agentes implicados en
la orientación de los estudiantes universitarios con discapacidad. Se trata de
proporcionar pautas claras de actuación a los distintos agentes implicados en
el proceso formativo de los estudiantes con discapacidad, con el fin de
garantizar que los estudiantes con discapacidad puedan seguir sus estudios
universitarios en igualdad de condiciones que el resto de estudiantes. Su mayor
logro sería ayudar a optimizar el proceso de aprendizaje del estudiante con
discapacidad, potenciar su autonomía personal y facilitar la maduración de su
proyecto personal y profesional. Paralelamente, busca favorecer prácticas inclusivas
en la universidad y en las actividades internas y externas vinculadas con los
estudios universitarios.
Más
específicamente, los objetivos que pretende son:
Proporcionar
pautas generales de atención y apoyo para personas que presentan necesidades
educativas específicas asociadas a discapacidad.
Impulsar la
actividad de centros y titulaciones dirigida a sistematizar la atención a
estudiantes con discapacidad.
Proporcionar
herramientas que permitan la elaboración de planes tutoriales para estudiantes
con discapacidad en las distintas facultades.
A
través del PATdis se busca favorecer los objetivos formativos vinculados a la
tutoría universitaria, que se pueden concretar en:
Conocer, valorar
y responder a las necesidades individuales de los estudiantes con discapacidad
en un contexto universitario.
Orientar de
manera personalizada al estudiante con discapacidad en el proceso de formación
universitaria.
Ayudar en la
búsqueda de soluciones a las posibles dificultades académicas y personales vinculadas a la formación universitaria.
Situados
los propósitos en el contexto de una universidad inclusiva, el reto está en
hacer efectivas y eficientes las actuaciones que se promuevan. También en
proporcionar una herramienta útil y fácil de utilizar que sirva como primer
referente para los procesos de atención de los estudiantes con
discapacidad.
Destinatarios Del
PATdis
Los
destinatarios directos son:
Las
instituciones universitarias (universidades, centros de educación superior) y,
más concretamente, los servicios establecidos de acompañamiento y ayuda al
estudiante.
Los gestores
universitarios vinculados a la atención de estudiantes universitarios con
discapacidad, particularmente, los responsables de facultades (tutores de
estudiantes con discapacidad), los coordinadores de titulación y los gestores
de programas establecidos de atención a estudiantes universitarios con
discapacidad.
Las personas
relacionadas directamente con estudiantes universitarios con discapacidad,
normalmente, profesorado, personal de administración y servicios, y el resto de
estudiantes.
Pueden
también tener interés en el contenido de la Guía
de Recomendaciones y en las propuestas que contiene, todo el personal de la
universidad identificado con la construcción de una universidad más inclusiva,
instituciones y profesorado de enseñanza secundaria que busca una transición
secundaria-universidad de calidad y expertos en temas de diversidad e inclusión
educativa.
Se
trata, por tanto, de una propuesta de interés informativo, formativo e
institucional, que puede ayudar a la inclusión efectiva de todos los
estudiantes, a la sensibilización de la población universitaria sobre la
problemática de los que tienen una discapacidad y a una mayor consciencia de
normalidad para algunos universitarios con discapacidad.
Formas de utilización del PATdis
El
PATdis ha de servir a los objetivos establecidos; sin embargo, las formas de
utilización pueden ser diversas, en función de las prioridades que se
establezcan y de la naturaleza del contexto de actuación. En cualquier caso,
partiremos siempre de su concreción para una universidad o centro de educación
superior determinado.
Este
documento debe ser interpretado como una guía a adaptar en planes de acción
tutorial para estudiantes con discapacidad específicos en función de las
características y necesidades de centros
universitarios y titulaciones. También puede ser de interés su utilización por
las unidades o servicios de atención a las personas con discapacidad. Asimismo
pueden derivarse de ellas concreciones, como puedan ser, a modo de ejemplo: un
decálogo para el personal (directivos, profesorado o estudiantes), protocolos
de actuación para servicios o personas, listas de control sobre procesos de
orientación y tutoría o un modelo de evaluación del sistema de calidad de la
atención a los estudiantes con discapacidad.
Las
reflexiones desarrolladas en este documento pueden servir para diseñar:
Acciones
informativas, dirigidas tanto a la sensibilización e información de los colectivos
implicados como a toda la comunidad universitaria. La difusión de dichas
acciones en los procesos de captación y matriculación de los estudiantes pueden
servir a tales propósitos.
Acciones
formativas sobre metodologías inclusivas y accesibilidad de los materiales de
aprendizaje.
Acciones
institucionales, relacionadas con la defensa de los derechos y deberes de las
personas, el fomento de una universidad inclusiva, el desarrollo de unidades o
servicios de atención al estudiante con discapacidad.
En
cualquier caso, se trata de considerar el PATdis como: a) un medio para
promover e impulsar la atención de estudiantes con discapacidad; b) un
instrumento para sensibilizar e implicar a todos en el desarrollo de la
universidad inclusiva, lo que exige concreciones adecuadas a los contextos
concretos y que cuenten con la participación de los agentes implicados; c) un
producto que incide en los aspectos positivos, reforzando las buenas conductas
y evitando visiones exclusivamente centradas en el cumplimiento de la
legislación vigente; d) una propuesta que busca su aceptación y aplicación de
una manera voluntaria, partiendo del convencimiento de su necesidad e
importancia; y e) una aplicación que considera tan importante el contenido como
las formas, cómo se concreta y cómo se aplica, resaltando de nuevo el valor de
la participación y de la formación y difusión permanentes.




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