ÁREAS DE ACTUACIÓN
Para
desarrollar las principales áreas de actuación en la atención a las necesidades
educativas específicas de los estudiantes universitarios con discapacidad, se
precisa tanto de la colaboración de los servicios de atención a la discapacidad
como de todos aquellos agentes (coordinadores de estudios o coordinadores de
estudiantes con discapacidad, por ejemplo) implicados en los diferentes
momentos del proceso educativo.
A
continuación se detallan las áreas prioritarias de actuación:
Identificación y
valoración de las necesidades educativas específicas de los estudiantes que
presentan o pueden presentar por su situación de discapacidad
Cuando
un estudiante con discapacidad llega a la universidad, el Servicio de Atención
al Estudiante con discapacidad hace una detección y valoración de las
necesidades específicas que presenta o pueda llegar a presentar. Dicha
valoración se hace, normalmente y por protocolo, a partir del certificado de
discapacidad o en su defecto, por los informes médicos que aporta el
estudiante. A partir de esta valoración los profesionales del Servicio de
Atención al Estudiante con Discapacidad realizan un informe donde se recogen
tanto las necesidades del estudiante en el proceso de enseñanza-aprendizaje
como las adaptaciones que puede requerir tanto en los sistemas de evaluación
como de acceso a la información oral y/o escrita. Dicho informe también puede establecer los protocolos de
actuación para dar respuesta, si fuera necesario, a las necesidades personales
de estos estudiantes.
Cabe
comentar que, en cumplimiento de la legislación actual en materia de protección
de datos, tanto la información sobre su situación personal como la información
sobre sus necesidades específicas son tratadas con la máxima confidencialidad.
Siendo necesario, además, contar con el consentimiento explícito del propio
estudiante para la realización de cualquier acción que su situación
requiera.
Recomendaciones
pedagógicas
Cuando
un estudiante con discapacidad se inscribe o matricula en una asignatura, y se
considera necesario implicar al equipo docente (profesorado, coordinador de
titulación…) se programan reuniones para valorar las adaptaciones necesarias
que requiere el estudiante para dar respuesta a sus necesidades educativas.
Este tipo de recomendaciones pedagógicas pueden estar relacionadas con: a)
adaptación de los materiales de aprendizaje (por ejemplo digitalización de
información en tinta para hacerla accesible), b) adaptación de las metodologías
docentes (pautas para favorecer la comunicación en el aula, estrategias para
favorecer el proceso de enseñanza – aprendizaje, introducción en el aula de
recursos tecnológicos, entre otros), c) adaptación y/o adecuación de los sistemas
de evaluación (flexibilidad en la entrega de material evaluable, ampliación de
tiempo para realización de exámenes, incorporación de recursos técnicos para
facilitar la evaluación, entre otros), y d) incorporación de recursos que
permitan la comunicación y participación del estudiante en el aula.
Adaptaciones en el
itinerario curricular
Todos
los estudiantes, y en especial los estudiantes con discapacidad, deberían
recibir orientación sobre las
asignaturas o los itinerarios a los que pueden optar, evitando la asignación
previa de prejuicios y revisando para cada caso las competencias y objetivos
establecidos para cada asignatura y las dificultades que pueden derivarse en
función para su consecución en función del tipo de discapacidad.
Este
tipo de orientación es fundamental para los estudiantes con discapacidad que acceden por primera vez
a la universidad y que deben ajustar la elección de sus estudios en función de
sus necesidades personales, competencias e intereses y expectativas. Este momento
es clave para una correcta elección de estudios, porque, en muchos casos, se
pueden evitar así abandonos posteriores.
Tanto
al inicio del curso como a lo largo del mismo, también se puede recomendar que
el estudiante solicite modificaciones de matrícula, por ejemplo, para reducir
su carga lectiva, redistribuir las asignaturas entre los semestres, o para
cambiar de asignaturas en caso de haber encontrado dificultades para el
seguimiento de las mismas.
En
este tipo de orientaciones se debería contar con la colaboración del tutor de
facultad de los estudiantes con discapacidad, dado el conocimiento que tiene de
los estudios, aunque también puede ser interesante incorporar al profesorado de
algunas de las asignaturas para valorar si la utilización de herramientas tecnológicas posibilitaría un
mejor acceso a la información y al equipo técnico del servicio de atención a la
discapacidad al conocer las necesidades del estudiante.
Accesibilidad
universal: accesibilidad física y accesibilidad a la comunicación y a la
información.
Este
tipo de actuaciones consiste en garantizar la accesibilidad tanto física como
el acceso a la información a través de
la supresión de barreras arquitectónicas, la mejora de los sistemas de
señalización e información y la adaptación del mobiliario del aula en función
de las necesidades de cada estudiante: mesa, pizarra digital, reserva de la
primera fila, etc.
Por
otro lado, la universidad debe garantizar la disponibilidad de equipos
informáticos y otros recursos tecnológicos de apoyo al estudiante con
discapacidad para facilitar el acceso a la información y a la comunicación.
En
algunas universidades estas funciones recaen en los Servicios de Atención al
Estudiante con discapacidad, los que gestionan y asesoran tanto a los estudiantes
como al profesorado en el uso de las TIC y servicios asociados. También, en el
conocimiento y utilización de otros recursos, como la pizarra digital de
captación de tinta, los programas específicos para estudiantes con discapacidad
visual –Jaws, ZoomText–, los programas de dictado, como el DragonSpeak, y los
programas de comunicación aumentativa para algunos estudiantes con discapacidad
física.
Tutorías con los
estudiantes con discapacidad
El
Servicio de Atención al Estudiante con discapacidad ofrece a lo largo del curso académico, entre sus
servicios, un programa específico de tutorías individuales con el objetivo
tanto de detectar las necesidades educativas como de establecer, en función de
las mismas todas las acciones necesarias para garantizar el acceso a los
estudios universitarios En estas
tutorías se acompaña al estudiante con discapacidad en el conocimiento de
capacidades y potencialidades y se le ofrecen pautas de trabajo para mejorar
sus estrategias de aprendizaje, habilidades de comunicación y relación que
facilitarán su integración en el grupo clase y, por ende, el trabajo en equipo.
Otras cuestiones que se trabajan en las tutorías son: potenciar la autonomía,
tomar decisiones, ajustar el ritmo de estudios a su situación; información
sobre las posibilidades de inserción laboral; y seguimiento y orientación ante
las dificultades que pueda encontrar para alcanzar los objetivos académicos. A
partir de estas tutorías, y si así se requiere, el servicio informa al resto de agentes implicados para buscar su
participación e implicación en las diferentes temáticas tratadas.
Formatos de actuación
Las
tutorías pueden articularse con diferentes formatos, pudiendo considerar tanto
la modalidad de relación (presencialidad ‘versus’ virtualidad) como las
personas implicadas (una o varias) y las combinaciones que entre ellas se
pueden hacer. Así podemos distinguir:
Tutoría
grupal. La
tutoría grupal tiene fundamentalmente las siguientes ventajas: tratar temas
comunes, compartir cuestiones del proceso académico, detectar necesidades y
problemas, intercambiar experiencias y, especialmente, recibir apoyo, dado que
el grupo actúa como soporte a la orientación y la formación. En este tipo de
tutoría, el tutor puede recabar información valiosa y contrastada desde la
perspectiva del estudiante y con la intención de mejorar la organización y
gestión de los estudios. El tipo de información que se puede recabar está
relacionada con necesidades y características del estudiante o aspectos
docentes, que han de servir para descubrir y canalizar déficits varios
(cuestiones de infraestructura, funcionamiento de ciertos servicios,
disfunciones en coordinaciones, etc.).
También,
hay que tener en cuenta que garantizar la participación del estudiante implica:
a) establecer mecanismos de recompensa (por ejemplo, reconociendo la
participación con créditos de libre elección o con asignaturas optativas), y b)
el contenido a tratar en las sesiones debe estar contextualizado y ser útil
para el estudiante (para orientar la transición a la universidad y conocer el
contexto universitario, planificar el propio trabajo y sacarle el mayor
provecho, conocer recurso de trabajo propios de la titulación, aprovechar al
máximo las prácticas profesionales, conocer las salidas profesionales,
etc.).
Tutoría
individual. Es
un apoyo dirigido a los estudiantes con discapacidad de forma personal y
directa en el ámbito académico, por parte del Servicio de Atención al
Estudiante con discapacidad, el tutor de facultad o el profesorado, y que se
sostiene en la relación personal y directa. Su contenido puede ser diverso, por
ejemplo: analizar, el tutor y el estudiante conjuntamente, la trayectoria
universitaria del éste, para proporcionarle orientaciones, resolver
dificultades académicas y que el estudiante tome decisiones sobre los propios
estudios; orientar al estudiante en problemas derivados de la vida
universitaria (compaginar estudios y trabajo, problemas económicos, de salud…);
y canalizar las demandas del estudiante hacia otros servicios y profesionales
especializados de la universidad. En cualquier caso, la tutoría individual debe
ir más allá de proporcionar unas respuestas meramente informativas que pueden
vehicularse mejor desde otros canales.
Tutoría
virtual. Es
un recurso de apoyo e inclusión versátil, con potencialidad y utilidad para
temas vinculados al aprendizaje y la orientación, siendo un complemento
interesante a:
La tutoría
académica. Virtualmente, el profesorado y los estudiantes pueden estimular el
intercambio académicos en línea, ya sea de forma síncrona o asíncrona. La
tutoría virtual permite ganar aproximación entre profesorado y estudiantado con
discapacidad como consecuencia de la pérdida de los referentes
espacio/tiempo.
La tutoría
personalizada. La modalidad virtual permite, para este tipo de tutoría más
relacionada con el desarrollo personal, concretar horas de visita, hacer
consultas a las personas tutoras, recibir orientación, etc.
La
auto-orientación. El estudiantado con discapacidad puede consultar el programa de
las asignaturas, el material de aprendizaje de la asignatura, etc.
La
auto-información. El estudiante puede acceder a información muy diversa que le
puede resultar útil para el desarrollo de su carrera académica, como técnicas
de estudio y organización del tiempo, programas de intercambio, becas, recursos
y estrategias para buscar empleo y salidas profesionales, etc.
De
todas formas, es importante remarcar la importancia del cumplimiento de los
requisitos de accesibilidad de las plataformas virtuales para garantizar su uso
en el caso de estudiantes con discapacidad.
Los
formatos de actuaciones presentadas u otros que se puedan considerar no son
excluyentes y, seguramente, su mayor potencialidad está en la combinación de
varios de ellos.
Momentos de actuación
El
desarrollo de la carrera universitaria tiene diferentes momentos que son
importantes para que el estudiante con discapacidad tome conciencia de lo que
representa la Universidad, defina su proyecto académico y personal y tome
decisiones para realizar los ajustes necesarios. Disponer de soporte y
asesoramiento puede ser especialmente útil al respecto.
Algunos
de los principales momentos, siguiendo una línea de actuación en el tiempo
donde los diferentes actores toman relevancia en función del momento en que se
encuentra el estudiante, son:
La
transición desde las diversas vías de acceso a la universidad (bachillerato,
ciclos formativos de grado superior, pruebas de acceso para mayores de 25 y 45
años, mercado de trabajo). En estos casos, y cuando se requiere orientación, es
preciso proporcionar: información académica sobre la estructura de los
estudios, legislación, duración real de la carrera, becas, materias optativas,
especialidades, formación para la adaptación a los estudios; información sobre
los servicios deportivos, culturales, sanitarios, etc. que ofrece la
universidad.
Durante
los estudios. La
orientación académica es necesaria en aquellos momentos en los que el
estudiante debe tomar decisiones de futuro y solicita ayuda como por ejemplo,
seleccionar entre determinadas especializaciones, matricular asignaturas,
cambiar especializaciones, entre otras; también, cuando requiere ayuda para
realizar los ajustes necesarios para facilitar el proceso de aprendizaje y asesoramiento
para cuestiones más personales.
Transición
hacia estudios de tercer ciclo. Asesor y
determinar los ajustes necesarios para garantizar el acceso de estos
estudiantes a las diferentes posibilidades existentes de formación superior
(máster, postgrado, doctorado), tanto profesionalizadora como
investigadora.
La
transición de la universidad hacia el mercado de trabajo. Cuando el
estudiante con discapacidad realiza prácticas en instituciones y/o empresas y
está en los últimos cursos le resulta útil disponer de información sobre los
perfiles profesionales, las salidas laborales y otras cuestiones que puedan
orientar su carrera profesional (cómo elaborar el currículo, desarrollo de
habilidades sociales y comunicativas, legislación sobre el mundo empresarial y
discapacidad, etc.).
Nos
parece de especial relevancia insistir en la importancia de la transición de
secundaria a la universidad, si consideramos que en este proceso hay un alto
abandono de estudiantes con discapacidad. Seguramente, el conocimiento de los
mecanismos existentes de apoyo al estudiante en la universidad y la realidad de
que muchos estudiantes con discapacidad acaban sus estudios en ámbitos muy
diferentes podrían ayudar a un cambio significativo en la tendencia señalada al
abandono y, en definitiva, establecer modelos de referencia.



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