D I S L E X I A
La dislexia es
una disfunción que afecta a la adquisición y consolidación de las habilidades necesarias
para una lectura fluida, a la corrección ortográfica en la escritura y puede
afectar también la calidad expresiva fundamentalmente escrita, pero también
puede estar alterada la expresión oral. Todo ello supone para el estudiante, a
pesar de tener una capacidad intelectual intacta, un enorme esfuerzo para adquirir
los conocimientos propios de sus estudios si no se implementan las medidas de
accesibilidad necesarias. El estudiante puede tener problemas de concentración
cuando lee o escribe. La dificultad que tiene en leer y escribir y la ansiedad
con la que frecuentemente se enfrenta al estudio hace que no recuerde lo leído
y que malinterprete la información. Realiza las actividades de forma lenta y
llega a frustrarse y bloquearse.
Las
recomendaciones para el profesorado de estudiantes con dislexia son:
Accesibilidad a la información
Fomentar el uso
de los distintos canales sensoriales, permitiendo el uso de cualquier tecnología
o programa informático que permita al estudiante acceder a la información con
mayor eficacia.
Adaptaciones
curriculares: contenidos, metodología y evaluación.
El
estudiante con dislexia se debe ubicar en el aula en la zona con el menor
número de distracciones posibles: lejos de las puertas de acceso y las ventanas
y en lugares con pocos ruidos.
Flexibilizar
el tiempo para realizar las actividades.
Proporcionar
a los estudiantes la información necesaria y con tiempo suficiente, e intentar
que las clases tengan una estructura semejante, ya que estos estudiantes trabajan
mejor cuando pueden organizar y prever las tareas.
Darles
consignas claras para realizar las actividades oralmente y por escrito, a ser posible,
y recordárselas las veces que lo necesite a lo largo de la actividad.
Repetir
conceptos e información cuando el estudiante lo demande, como estrategia de
aprendizaje.
Prever
la presencia de un asistente que tome notas en el aula.
En
la evaluación, debería disponer de un 50% más del tiempo. En caso de ser necesario,
debería poder descansar algunos instantes a lo largo de un examen y disponer de
los programas informáticos que utilice habitualmente: programas lectores,
correctores, etc.
Las
dificultades ortográficas son una consecuencia de sus dificultades, no pueden
ni deben penalizarse, o no debe hacerse de la misma manera que con los
estudiantes no afectados por esta disfunción neurológica.
En
ejercicios de cálculo, además del material tecnológico apropiado, debe
permitirse la utilización de los códigos de colores.
PLAN DE ACCIÓN PARA ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS CON DISCAPACIDAD
Proyecto
financiado por el Ministerio de Educación en el marco del Programa de Atención
Integral y
Empleabilidad
de los estudiantes Universitarios.
Proporcionar
hojas suplementarias para que el estudiante pueda organizar su exposición a través
de borradores.
Los
ejercicios de respuesta alternativa pueden ser de difícil orientación para
estos estudiantes, debe pensarse en formatos adecuados para su resolución.
El
formato del material proporcionado para realizar el examen debe tener características
de lectura fácil: mayor tamaño de letra (12 pts. como mínimo), interlineado de
1,5 y mayor entre preguntas. Debe procurarse que el lenguaje sea claro.

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