miércoles, 1 de junio de 2016

DISLEXIA.


D I S L E X I A
La dislexia es una disfunción que afecta a la adquisición y consolidación de las habilidades necesarias para una lectura fluida, a la corrección ortográfica en la escritura y puede afectar también la calidad expresiva fundamentalmente escrita, pero también puede estar alterada la expresión oral. Todo ello supone para el estudiante, a pesar de tener una capacidad intelectual intacta, un enorme esfuerzo para adquirir los conocimientos propios de sus estudios si no se implementan las medidas de accesibilidad necesarias. El estudiante puede tener problemas de concentración cuando lee o escribe. La dificultad que tiene en leer y escribir y la ansiedad con la que frecuentemente se enfrenta al estudio hace que no recuerde lo leído y que malinterprete la información. Realiza las actividades de forma lenta y llega a frustrarse y bloquearse.
Las recomendaciones para el profesorado de estudiantes con dislexia son:
Accesibilidad a la información
Fomentar el uso de los distintos canales sensoriales, permitiendo el uso de cualquier tecnología o programa informático que permita al estudiante acceder a la información con mayor eficacia.

Adaptaciones curriculares: contenidos, metodología y evaluación.
El estudiante con dislexia se debe ubicar en el aula en la zona con el menor número de distracciones posibles: lejos de las puertas de acceso y las ventanas y en lugares con pocos ruidos.
Flexibilizar el tiempo para realizar las actividades.
Proporcionar a los estudiantes la información necesaria y con tiempo suficiente, e intentar que las clases tengan una estructura semejante, ya que estos estudiantes trabajan mejor cuando pueden organizar y prever las tareas.
Darles consignas claras para realizar las actividades oralmente y por escrito, a ser posible, y recordárselas las veces que lo necesite a lo largo de la actividad.
Repetir conceptos e información cuando el estudiante lo demande, como estrategia de aprendizaje.
Prever la presencia de un asistente que tome notas en el aula.
En la evaluación, debería disponer de un 50% más del tiempo. En caso de ser necesario, debería poder descansar algunos instantes a lo largo de un examen y disponer de los programas informáticos que utilice habitualmente: programas lectores, correctores, etc.
Las dificultades ortográficas son una consecuencia de sus dificultades, no pueden ni deben penalizarse, o no debe hacerse de la misma manera que con los estudiantes no afectados por esta disfunción neurológica.
En ejercicios de cálculo, además del material tecnológico apropiado, debe permitirse la utilización de los códigos de colores.


PLAN DE ACCIÓN PARA ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS CON DISCAPACIDAD
Proyecto financiado por el Ministerio de Educación en el marco del Programa de Atención Integral y
Empleabilidad de los estudiantes Universitarios.
Proporcionar hojas suplementarias para que el estudiante pueda organizar su exposición a través de borradores.
Los ejercicios de respuesta alternativa pueden ser de difícil orientación para estos estudiantes, debe pensarse en formatos adecuados para su resolución.
El formato del material proporcionado para realizar el examen debe tener características de lectura fácil: mayor tamaño de letra (12 pts. como mínimo), interlineado de 1,5 y mayor entre preguntas. Debe procurarse que el lenguaje sea claro.

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